
A pesar de sus posiciones críticas que han dificultado no pocos avances, hay que recordar las contribuciones cruciales de un país que, en palabras del analista Charles Grant, “animó a la UE a mirar hacia afuera y ver la globalización más como oportunidad que como amenaza”. Desde la cooperación al desarrollo hasta el Espacio Europeo de Investigación, muchas de las políticas e iniciativas comunitarias serían muy distintas de como las conocemos sin contribución británica. Sin ella, cuesta imaginar que la UE se hubiese animado a romper monopolios nacionales con poder enorme, como las compañías telefónicas o las aerolíneas de bandera. Sin Gran Bretaña la UE no solo pierde peso militar, académico y financiero, sino también un país que ha demostrado capacidad de innovar en políticas públicas y organización administrativa muy por encima de sus socios continentales. Y ¿en qué posición global quedaría el Espacio Europeo de Educación Superior si le restamos Oxford, Cambridge y el resto de universidades británicas?
Agora, que muitos fazem questão de destacar a posição britânica, isolada da UE, vale a pena recordar, como Jordi Vaquer o faz, da importância do Reino Unido na UE.
Obviamente, ao Reino Unido também interessa a UE. Como o consolado de 13 anos do Labour demonstrou (entre 1997/2010), o Reino Unido se quer ser uma das forças liderantes do mundo, só o poderá ser na qualidade de Estado da UE. O mesmo se aplica a qualquer gigante europeu que queira afirmar nesta nova era da Humanidade.